miércoles, 26 de febrero de 2014

Adiós a los acróbatas de sentimientos.


   Siempre ha querido vivir como si dentro de una serie se tratara; como su personaje favorito de Gossip girl. Como si fuese Audrey Hepburn en Vacaciones en Roma, pero con más color y menos brillo. Conforme acaba el invierno van escapando sus ideales, o por lo menos los aparta todos en un cajón a ver si se consumen. Quiere volar sin volar, viajar sin viajar y vivir siendo ella y nada más. Confundiendo primera, segunda y tercera persona; que no importe el yo, el tú, el nosotros ahora es ellos. Mezclando el aquí y allí en un 'todo vale si lo quieres bien'. Intentando meterse en la cabeza que 'los que te quieren te quieren por lo que eres, no por lo que no eres'. Que a tus piernas interminables las hacen trizas su poder de reír en todo momento. Tomad sus lágrimas, ya no las quiere, no las necesita. 
Juega con su pelo como si de un corazón se tratase. Y se siente bien. Ya era hora de volver, y de permanecer. Concentrándose en quejarse menos y quererse más. Adiós a vosotros, los acróbatas de sentimientos, se acabó el quererse por fascículos. You only live once.

miércoles, 8 de enero de 2014

C'est la vie.




Supongo que siempre ha preferido pasar las noches en casa; que le gusta más salir con el sol, amanecer juntos. Que prefiere su sofá a la barra de un bar; y por muchos vestidos que tenga un suéter viejo le queda mejor; que su armario lleno de zapatos no le hace justicia a sus calcetines de gato. Que igual prefiere ir calentita que guapa; y si va guapa es porque lleva demasiado rimmel, o no, o depende del día. Depende de su humor y sus ganas de que la arrastren de la cama para llevarla lejos. Lejos o más cerca de un sitio que nadie conoce, ni siquiera ella. Ojalá algún día lo encuentre, o viva feliz perdida.
Los olores siempre han significado algo especial para ella, transportarse simplemente con eso. El día en que deje de creer en la suerte, será el día en que todo se acabe. Todo el mundo tiene que creer en algo para estar vivo, o eso cree, y eso es lo que a ella la mantiene, aunque frágil, deseando avanzar. Avanzar o sólo vivir, ya que no cree que esto sea una especie de carrera, sino que siempre hay mil caminos y nada le hace más feliz que los pequeños detalles. Esos momentos que pasan cuando ni siquiera lo puede imaginar. Las casualidades; el destino; la suerte; la vida.
'The cinematic orchestra' de fondo y los planes sobre el escritorio. Era más fácil cuando todo estaba en su cabeza. Tan nerviosa y maniática que ya tenía planeado como iba a ser su año, punto por punto. Como los puzzles con numeritos, para que no se pierda. Su año y su vida. Pobrecita, que vive atada a una agenda para intentar guiarse. Se olvidó de lo divertido, de las cosas nuevas, de fallar. Tanto quejarse porque tropezaba con piedras y ahora las echa de menos. Igual es hora de coger un camino largo sólo por diversión, y dejar galletitas o migas de pan como Hansel y Gretel, por si acaso. Por si ni un libro podía ayudarla entonces. Por si de repente salía con la luna y se alejaba del sol. Por si no llegaba a ninguna parte. O sólo por si le entraba hambre, no sé, ni ella sabe, ni sabe nadie.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Sólo noches.

Ella se dejaba llevar y si el otro tenía una intención oculta, prefería verlo cuando llegara. Porque al igual que ella, cualquiera podía cambiar de opinión de un momento a otro, y de nada sirve meterse en un camino si sabes que te puedes perder. A no ser que seas como ella; a no ser que te guste perderte porque no sabes actuar de otra manera.  Dejarse llevar; no preguntar cómo ir a alguien que conoce el camino; para no correr  el riesgo de no perderte. Constantemente se preguntaba si amaba lo que hacía, o dicho de otra manera más realista y menos de cuento de hadas, ¿te sientes bien con lo que haces? Igual ella también actuaba por inercia, como un objeto más de la cocina. ¿Una persona o un simple tenedor? Ambos hacen daño, depende de su uso. Esa manía de cuestionarse todo lo que hace, ese defecto. El sentirse fuera de lugar o dentro de demasiadas cosas a la vez. Tan buena y tan tonta; tan ella y tan fría. Según dicen siempre habrá alguien que ame lo que tú odias. Excepto la remolacha; a nadie le puede gustar la remolacha. Y ella... nunca fue muy atenta. Nunca se le dio demasiado bien eso de preocuparse por la gente, porque quizás no aprendió a hacerlo. Y estar rodeada de gente que es todo ego no ayuda nunca. Por suerte o no, no sabe ser de otra manera. Y se fijaba tanto en todo, que llegó a darse cuenta que a todo el mundo le gusta que le escuchen, pero al intercambiarse los papeles automáticamente se ponen un escudo y quedas fuera, de su vida y sus prioridades. La gente y sus prioridades, sus absurdas prioridades.
Karma, empiezo a creer que no existes. Tranquilo, ya tomo yo las decisiones por ti. Buenas noches y pasa frío, por cabrón.